Una señora muy atribulada se desahoga con el cura de su barrio, diciéndole:

“me voy a separar ya, no me aguanto mas a ese tipo”

¿Estas hablando en serio María Cristina? ¿Por que en varias ocasiones te he escuchado lamentarte, con la misma queja y para que te lamentas, si todo sigue igual?

Le respondió el curita en tono abierto y amistoso.

Nooo padrecito es que ya estoy aburrida, ya ni lo puedo ni ver,
lo veo y me da rabia, me indigesto, siento nauseas, no me importa lo que le pase, si se muere que se muera; ya no es problema mío, y mejor si sufre, para que sienta un poco por el dolor por el que yo he pasado.

Dijo María Cristina en un arranque de ira

¿Y por que no te vengas de él, y le haces algo que le duela mucho?

Le dijo el curita

Como así padre? Usted tan espiritual que se dice ser,  dándome esa clase de consejos? Le pregunto sorprendida María Cristina

Bueno…titubeó el curita;  yo soy solo un cura, tampoco es que sea un santo…

¡Que tal María Cristina, si antes de dejarlo lo conquistas y  enamoras ah!

De que habla padrecito, ahora si se me enloqueció, Protesto María Cristina.

Que tal María Cristina, si antes de irte, lo enamoras,  haces todo lo que hiciste cuando lo conquistaste y que dejaste de hacer con el tiempo o tus juicios o pensamientos tormentosos.

Lo atiendes, lo escuchas con apertura, lo admiras, lo respetas como si fuera la persona más importante para ti, te arreglas y te pones bien bonita, y le hablas o lo acompañas a lo que el le gusta…

Y escúchame muy bien…una vez el este enamorado  de nuevo; lo dejas, así el se morirá del dolor, cuando te marches, te extrañará y sufrirá arrepentido de haber sido como fue contigo, le dijo el Cura

Me parece genial la idea, será como darle del mismo caldo, que el me dio, respondió María Cristina entusiasmada, mientras daba la espalda y se retiraba murmurando con entusiasmo, imaginándose como lo iba a hacer, como seria su venganza.

Fue la última vez que el curita vio a María Cristina en mucho tiempo, después supo, que María Cristina se había reconciliado con su esposo y estaban en un largo viaje de su segunda luna de miel.

Moraleja: Es fácil en nuestras relaciones culpar al otro por lo que nosotros estamos haciendo o hemos dejado de hacer, no trates de cambiar al otro
lo que hagas en tu relación no lo hagas por el otro, hazlo por que así tu estarás mas feliz, haz todo con amor y pasión y siempre veras el fruto.